El chocolate prehispánico


El chocolate prehispánico

El cacao no fue descubierto por nuestros antepasados españoles hasta principios del Siglo XVI, cuando Cristóbal Colón y su tripulación, anclados en la isla de Guanja frente a las costas de lo que hoy es Honduras, recibieron como presente de los habitantes de esta isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Con ellas, se elaboraba el “xocolatl”, una bebida de fuerte sabor que producía una gran energía y vitalidad. La palabra maya con que se designaba al grano “cacau” derivaba de la voz antigua “chacahuaa”, y a su vez de la palabra náhuatl “cacahuatl” pasó al español como cacao y casi sin modificaciones del español a los demás idiomas del mundo.

En el imperio azteca, Moctezuma recibía parte de sus tributos en almendras de cacao, porque estimaba mucho sus bayas como monedas. Como bebida, Moctezuma recibía anualmente 400,000 “countles”, equivalentes a 160 millones de bayas de cacao, útiles para preparar diariamente 50 tazas de chocolate, para su consumo personal. En México, el cultivo del cacao estaba esparcido en toda la zona templada y caliente del país. Desde la provincia de Tabasco hasta Michoacán, Colima, Chiapas y Campeche, se producía de manera espontánea, pero también se cultivaban cuatro variedades principales de la planta: Quauhcahuatl, Xochicahuatl y Tlacacahuatl. Los cacaos más estimados eran los de las provincias de Tabasco y Soconusco o Xoconocho, por sus semillas grandes, oleaginosas y de buen sabor.

Durante los años de conquista, la bebida del “Xocolatl Azteca” era apreciada no sólo por su sabor, sino por su valor estimulante. Como tal, en una de sus cartas, Hernán Cortés se la describió a Carlos V asegurando que bastaba con una taza de esa bebida indígena, para sostener las fuerzas de un soldado durante todo un día de marcha. Los nobles mexicanos hacían cocer el cacao con agua y para endulzarlo, le agregaban miel silvestre o jugo dulce de arce, aromatizándolo con un poco de vainilla. La gente sencilla le agregaba atole de maíz para hacerlo nutritivo.

Para conseguir esta preciada bebida, se tostaba el fruto y se molía. A la masa pastosa se le añadía agua, se calentaba la mezcla y se retiraba la manteca de cacao, que posteriormente se batía y se mezclaba con harina de maíz para espesarla. Diversas especias añadidas como la pimienta le daban un curioso y fuerte sabor que no fue muy apreciado por los descubridores.

En un principio, sólo por los nobles de la corte, por ser escaso y de alto valor. Actualmente, el cacao se cultiva en la zona delimitada por los trópicos de Cáncer y Capricornio, dónde se dan los niveles de calor y humedad necesarios.

Hernán Cortés conoció el chocolate en la mesa de Moctezuma, donde fue invitado a tomarlo, por ser una de las bebidas predilectas del emperador. Entonces, se preparaba directamente a partir de los granos tostados, obteniéndose una pasta muy espesa y grasosa, ya que las semillas del cacao contienen la mitad de su peso en aceites llamados “manteca de cacao”. Carlos I de España tuvo la idea de mezclar el cacao con azúcar, canela y vainilla y de ese modo obtuvo una golosina más del agrado de los paladares europeos, naciendo así el chocolate moderno que disfrutamos hoy.

Chilaquiles de chocolate con salsa de quesos

5 porciones de 230 – 250 g.

Ingredientes

– 20 tortillas cortadas en triángulos y doradas

– 4 chiles guajillos (hidratados y desvenados)

– 4 chiles mulatos (hidratados y desvenados)

– 2 chiles pasilla (h y d)

– 1/4 de cebolla

– 1 diente de ajo

– 2 tomates (sin pellejo)

– Fondo de camarón (diluido previamente en 1 taza y media de agua 100 ml. de chocolate líquido

procedimiento

Chilaquiles:

Se hace una salsa con todos los chiles previamente hidratados y limpios, se ponen en la licuadora con el ajo y la cebolla y los tomates y se reserva. En una cazuela, se añade la salsa a fuego bajo, se añade el chocolate y se deja unos minutos, se ponen las tortillas ya doraditas y se le da la consistencia deseada (pueden ser duritos o más suaves).

Salsa de quesos:

En una sartén con teflón, añadimos tres tipos de queso, pueden ser Gouda, Oaxaca, Chihuahua, etc. Quesos que derritan, se dejan derretir y se le añade crema, se revuelven muy bien a que quede como salsa y con esto se bañan los chilaquiles.

Contenido Nutrimental

Por cada 100 g: 255 kcal.

Energía: 4.2 g.

Proteína: 13.74 g.

Carbohidratos: 2.2 g.

Fibra: 2.37 g.

Azúcar: 13.8 g.

Grasa: 3.9 g.

Grasa Saturada: 4.2 g.

G.Poliinsaturada: 4.9 g.

G.Monoinsaturada: 10 mg.

Colesterol: 174 mg.

Sodio: 187 mg.

Presentación:

Una porción de chilaquiles, bañados con mucha salsa de queso y se decora con cebollitas cortadas en pluma.

Maridaje:

Café, Jugo de frutas.

Me despido de Los sabores de Fiore, Cocinando con Historia, y como siempre, les deseo un buen provecho. La comida se disfruta aún más junto a una buena compañía.